Nota de opinión por Maximiliano Galderisi
Luego de las elecciones presidenciales que dieron como ganador a Mauricio Macri. Un viento de cambio se respiro en una argentina fraccionada por sentimientos políticos y sociales diversos. Las redes sociales fueron el reflejo fiel, de una grieta que comenzó en el segundo mandato de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, por diversas confrontaciones entre los medios y su gobierno. Obviamente, estas luchas por el poder, lograron que muchos individuos no aceptaran las “formas” y se pronunciaran claramente en contra del discurso Kirchnerista. La confrontación política y social, trajo aparejada la victoria de la coalición política CAMBIEMOS, que en sus comienzos, supo beneficiarse con el disgusto de la gente por el anterior gobierno y sus modos de ejercer la política. Al comienzo el Ingeniero Macri, supo seguir al pie de la letra las enseñanzas de Durán Barba, en sus discursos. El Ingeniero, devenido luego en presidente, supo exponer aquellas cosas que la gente andaba necesitando, Paz, amor, unión. Eso si, de política o de proyectos no se habló. Se encargó, cómo buen amante del fútbol, atajar las pelotas que sus adversarios pateaban - paupérrimo debate presidencial- así, volviendo al libro de Jaime, manifestó sus deseos de paz, amor y unión entre los argentinos. Ademas de la mención constante, sobre su equipo de trabajo y que todo se puede hacer con voluntad y esfuerzo. El problema es que las voluntades, esfuerzos y sueños de unos no son los mismos que los de otros. Eso, aun cuando no parezca, es más que claro. En los primeros seis meses de gobierno, el ingeniero, ha vuelto sobre sus pasos para “corregir” algunos errores que de seguir así, no sostendrían su gobierno por mucho tiempo. Sin embargo, el presidente, cuenta con algunas ventajas de mitad de año, aun puede seguir lucrando con el libro de la herencia recibida, la brecha social, política, el desbarajuste económico y fiscal. Como así también, tiene como “ventaja” la ruptura del PJ, la agonía de la Campora, los bolsos de Lopez, Lazaro, etc. Sin embargo, todos sabemos que un partido como el Justicialista no se esta por mucho tiempo quieto, y que siempre tienen entre sus cartas una Flor, cuando se canta un real envido. Y que nos guste o no, en un país como la argentina, que tiene muchas falencias sociales, educativas, económicas, el trabajador es mas a fin al relato peronista, que al relato Macrista. Empero, el ingeniero, cuenta con una ventaja del destino. Las nuevas generaciones se encuentran alejadas de ese primer partido justicialista, los nuevos jóvenes del siglo XXI, ven con grandes y hermosos ojos a USA y EUROPA, tal vez como la generación del 37. Viéndose, mas a fines a los bellos ojos de Macri, que al relato peronista, un poco arcaico para estos nuevos jóvenes que se forman, en un mundo globalizado. Sin querer transitar otros caminos, el análisis escueto que propongo, es que la gobernabilidad del ingeniero peligra, si no vira su barco a mares mas consensuados (mas lejos de los CEOS y mas próximo a la gente). Si no deja las aguas turbias del mar K, que le dieron riquezas políticas suficientes, pero que no le ofrecerá más rédito a largo plazo. Es hora, de que comience a navegar su propio mar y tirar sus redes, pero sin olvidar, que los marineros no están conformes con el capitán y en caso que las redes vuelvan vacías, todos, abandonaran el barco.
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